Cervicalgia o Dolor cervical: Causas, Síntomas y Soluciones

En este artículo te hablaré sobre el trastorno cervical en su conjunto, pero dando mayor énfasis a las causas, síntomas y terapias más comunes para el dolor cervical.

Hola, me llamo Sheila y soy fisioterapeuta con experiencia en postura y rehabilitación de la espalda.

Hoy quiero hablarte de un tema importante: el dolor cervical.

“Me duelen las cervicales” es una expresión muy común, que forma parte del lenguaje coloquial de muchas personas, y que se utiliza para definir “incorrectamente” el dolor de cuello, una condición también conocida como dolor cervical o cervicalgia.

Puede parecer un dolor de cuello “simple”, pero no debe subestimarse desde un punto de vista clínico, posturológico y, a veces, incluso psicológico.

En este artículo te explico sus causas, soluciones y consejos de prevención.
¿Empezamos?

¿Qué es el dolor cervical?

Por dolor cervical (un trastorno que los médicos prefieren llamar cervicalgia) se entiende un dolor que surge a la altura de las vértebras cervicales, es decir, los siete huesos cortos que componen la parte de la columna vertebral más cercana a la cabeza y que permiten sus movimientos.

Lo que distingue a este trastorno es la aparición de dolor en la parte posterior del cuello.

Este dolor, generalmente, se extiende a los hombros y, a veces, incluso a los brazos, haciendo que sea difícil realizar movimientos.

Los dolores cervicales son una condición dolorosa que afecta principalmente a los adultos; sin embargo, cualquier persona puede sufrir de cervicalgia, incluso un joven.

Junto con el dolor de espalda en la zona lumbar (lumbalgia o dolor lumbar), se encuentran entre los trastornos más comunes ubicados en el raquis.

El dolor cervical afecta tanto a hombres como a mujeres, teniendo más prevalencia en mujeres.

En España, las estadísticas dicen que el 70% de las personas ha sufrido dolor cervical al menos una vez en la vida y es la 4ª causa más frecuente de incapacidad laboral.

Síntomas del dolor cervical

Generalmente, la cervicalgia se presenta con dolores localizados en las estructuras musculares y óseas del cuello que causan rigidez y limitación en los movimientos de la cabeza.

Por lo tanto, el diagnóstico es relativamente simple, pero en los casos más complejos se recomienda acudir a un médico.

Dolor de cuello

Uno de los principales síntomas de la cervicalgia es el dolor de cuello: los músculos aparecen contraídos y doloridos, se nota una cierta rigidez y hay dificultad para realizar movimientos de torsión, extensión y flexión de la cabeza.

El dolor puede ser de leve a moderado-grave y también puede extenderse a cabeza, hombros y brazos.

No es raro que también se produzca hormigueo en las mismas áreas afectadas por el dolor.

Dolor de cabeza

El dolor que afecta los músculos del cuello a menudo se asocia con los dolores de cabeza.

En general, el dolor de cabeza se desarrolla por irradiación: comienza desde el cuello y sube hasta la nuca, puede llegar hasta la frente y el área alrededor de los ojos (área orbital).

Náuseas y mareos

Frecuentemente, junto con la rigidez, el dolor de cuello y el dolor de cabeza típicos de la cervicalgia, pueden surgir náusea, vértigo, mareo, problemas de visión (visión borrosa) y de audición (zumbidos).

Estos síntomas del sistema nervioso ocurren especialmente cuando la cervicalgia no se trata con la rapidez necesaria.

¿Qué es lo que provoca el dolor cervical?

Las causas de la cervicalgia pueden ser múltiples y muy diferentes entre sí.

Sedentarismo

Esto es uno de los hábitos más peligrosos.

Aquellos que practican actividad física, además de un bienestar para todo el organismo, tienen una musculatura más fuerte y tonificada.

Los músculos no entrenados y poco tonificados no soportan adecuadamente la columna vertebral y, por lo tanto, tampoco proporcionan un apoyo para las vértebras cervicales.

Una constante gimnasia para el cuello, junto con ejercicios de estiramiento, puede ayudar a mantener los músculos tonificados y prevenir los problemas cervicales.

Mala postura

La postura que tomamos cuando, por ejemplo, estamos sentados en el escritorio, en la mesa, pero también cuando caminamos, puede ser el origen de los dolores en la columna cervical.

Por ejemplo, las personas que trabajan con el torso inclinado hacia adelante o que pasan muchas horas delante del ordenador o en el coche, tienen mayor tendencia a desarrollar este tipo de problemas que aquellos que, por trabajo o por hábito, se mueven más.

Factores externos también influyen en nuestra postura, como las estructuras en las que nos sentamos o descansamos (sillas, camas, sofás) y nuestro estado emocional.

Eventos traumáticos

Un accidente laboral, un traumatismo cervical, los golpes de frío, los traumatismos articulares y el transportar objetos pesados pueden causar problemas en la región cervical.

Estos problemas pueden ocurrir tanto en las estructuras óseas (aplastamiento de la columna, compresión de las vértebras, fracturas) como en las musculares (contracturas, distensiones, desgarros).

Artrosis cervical

Es un trastorno degenerativo que empeora con la edad: los cartílagos de los discos intervertebrales se desgastan y las vértebras se acercan, dando lugar a compresiones y aplastamientos de la columna.

Aunque al inicio no causa dolor, con el paso del tiempo y, si no se hace nada para aliviar la tensión en el cuello, las molestias en la cervical pueden agravarse.

Las terminaciones nerviosas se ven afectadas y se producen dolor y rigidez.

Problemas Odontológicos

También los problemas dentales pueden crear molestias cervicales.

El problema más común es cuando hay maloclusión, que es un mal contacto entre los dientes superiores e inferiores cuando mordemos o cerramos la boca y hay una falta de equilibrio en nuestra cavidad bucal.

En este caso, la mandíbula y los músculos mandibulares se ven afectados, con dolores que se irradian a la zona cervical.

Estrés

También el estrés psicofísico excesivo, muy difundido hoy en día en España.

El estrés puede estar relacionado con períodos de trabajo demasiado intensos o situaciones familiares de tensión emocional y puede repercutir en la columna cervical dando lugar a problemas de cervicalgia caracterizados por dolor y contracturas musculares.

En caso de estrés, puede ser útil reducir la tensión y relajar los músculos con ejercicios de estiramiento diarios.

Gimnasio

A veces, el dolor cervical se produce después de ir al gimnasio.

Hay algunas herramientas y ciertos ejercicios que pueden favorecerlo, como los que se realizan en el banco de musculación.

Esta herramienta tiende a hacer trabajar áreas que ya están sometidas a esfuerzos constantes en el día a día.

La ejecución incorrecta de los ejercicios, asociada con un músculo poco flexible debido a la falta de ejercicios de estiramiento diarios, puede conducir a un esfuerzo excesivo de los músculos del cuello.

Incluso los ejercicios que implican la extensión de las piernas pueden poner en riesgo el equilibrio de la musculatura corporal.

Por último, los abdominales.

Cuando se practican ejercicios para los abdominales no es infrecuente observar la tensión de los músculos del cuello y de la parte superior de la espalda.

Por esta razón, siempre es útil contar con la ayuda de un entrenador personal profesional que ayude a encontrar la posición correcta y, por lo tanto, a evitar someter las vértebras cervicales a una carga excesiva.

Todas estas condiciones afectan la musculatura del cuello o los ligamentos de las vértebras cervicales, causando, en relación con los músculos: tensiones, contracturas, retracciones o distensiones y, en lo que respecta al aparato ligamentario, esguinces más o menos graves.

El dolor cervical, sin embargo, también tiene otros factores causales, menos comunes que los anteriores, pero mucho más importantes desde el punto de vista clínico, especialmente en algunos casos. En particular, estamos hablando de:

Hernia discal cervical (o hernia de disco cervical), que puede tener consecuencias neurológicas importantes
Espondilolistesis cervical, una anomalía de la columna vertebral caracterizada por el deslizamiento antinatural de una vértebra cervical sobre la vértebra cervical subyacente
Infecciones como la meningitis
Tumores espinales de las vértebras o de la médula espinal

Por último, otras afecciones como, por ejemplo, el síndrome de dolor miofascial o la fibromialgia.

Diagnóstico del dolor cervical: cómo entender sus causas

Si después de unos días/semanas el dolor cervical no mejora, es recomendable acudir a un médico y someterse a los exámenes necesarios.

Como es habitual, el diagnóstico comienza con la historia clínica y el examen físico.

Si son escrupulosas, estas investigaciones permiten al médico comprender la extensión del trastorno y, en función de esto, determinar si se necesitan pruebas adicionales.

Entre las posibles pruebas adicionales, se incluyen procedimientos de diagnóstico por imagen (por ejemplo, radiografía, resonancia magnética nuclear, TAC), electromiografía y análisis de sangre.

La identificación de las causas de los dolores cervicales es indispensable para la creación de un plan terapéutico adecuado.

Varias figuras especializadas en el campo médico poseen las habilidades para hacer un diagnóstico preciso del dolor de cuello; entre ellos se encuentran el ortopedista, el fisiatra y el neurólogo.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la elección del especialista al que acudir depende del médico de familia, quien debe ser contactado primero.

Tratamiento del dolor cervical

El médico especialista puede proporcionar al paciente un plan de tratamiento que incluye tratamiento farmacológico y tratamiento fisioterapéutico, como ocurre en la mayoría de los casos.

Las estrategias y enfoques del tratamiento fisioterapéutico son múltiples.

En primer lugar, el paciente puede beneficiarse de terapias manuales como la masoterapia o el estiramiento cervical.

Estos enfoques tienen como objetivo reducir inicialmente las contracturas musculares.

Fundamental resulta ser la kinesiterapia: literalmente, cura por medio del movimiento terapéutico.

Este enfoque terapéutico implica una serie de ejercicios y movimientos activos, asistidos y pasivos que, junto con las correcciones posturales, tienen como objetivo romper el patrón patológico desencadenado por el dolor.

Los objetivos del tratamiento fisioterapéutico son la reducción del dolor, intervenir en la amplitud de movimiento para mejorarla, y restaurar la funcionalidad de la zona cervical y de los hombros, para que el paciente pueda volver a la vida que llevaba antes del inicio de la patología.

Remedios Caseros

Cuando el dolor cervical es una condición de leve relevancia clínica (por ejemplo, tensión excesiva de los músculos del cuello), resultan beneficiosos:
Aplicación de calor. La terapia de calor relaja los músculos contraídos y estimula el riego sanguíneo local. Debe durar de 15 a 20 minutos como máximo y debe repetirse varias veces al día.
– Ejercicios de estiramiento muscular. Un estiramiento suave y habitual de los músculos del cuello (por ejemplo, el trapecio superior) puede aliviar el dolor y acelerar su realajación. Sin embargo, si el estiramiento tiene un efecto contrario al deseado,
es mejor evitarlo.
Corrección de algunos malos hábitos. Factores como el sedentarismo, el tabaquismo o la falta de atención a la postura pueden empeorar el dolor cervical; por lo tanto, es aconsejable corregirlos.

Antes de utilizar cualquier otro remedio casero, siempre es mejor consultar a un fisioterapeuta o médico.

Prevención, remedios y consejos

Cuando el ciclo de tratamiento fisioterapéutico ha terminado y la sintomatología dolorosa finalmente ha regresado, el paciente puede seguir adoptando las enseñanzas posturales aconsejadas por el fisioterapeuta, entre las cuales se deben recordar los estiramiento de las extremidades superiores.

Especialmente con fines de prevención, cualquier persona debe seguir algunas buenas prácticas para su estilo de vida.

Una alimentación consciente y una actividad física constante son la base de un bienestar general del organismo.

Mientras que tratar de reducir el estrés y los posibles factores de ansiedad puede favorecer el alivio natural de las tensiones de las vértebras cervicales.

Fisioterapia en casa: ejercicios para el dolor cervical

La fisioterapia para el dolor cervical está indicada en pacientes con síntomas persistentes, debidos a problemas musculo-articulares, pero no solo.

El tratamiento fisioterapéutico para la cervicalgia incluye, principalmente, ejercicios destinados a mejorar la flexibilidad, la movilidad, la estabilización y la fuerza del cuello; se centra en los músculos y las articulaciones no solo del área cervical, sino también del hombro y de la columna dorsal-torácica.

La fisioterapia requiere constancia por parte del paciente: para poder apreciar los beneficios, de hecho, se necesita tiempo (varias semanas de “entrenamientos”).

Además, tomar nota de los ejercicios puede ser útil en el futuro, en caso de reaparición del dolor.

Dolor cervical y collarín cervical

Cuando el dolor cervical tiene un origen traumático, el médico puede prescribir el uso de un aparato ortopédico: el collarín cervical.

Este dispositivo médico sirve para limitar los movimientos del cuello durante la fase aguda de la condición que desencadenó el dolor.

En general, el uso del collarín se limita a un corto período de tiempo y durante unas pocas horas al día.

Dolor cervical y fármacos: ¿Cuáles tomar?

Cuando el dolor de cuello es persistente y el paciente necesita algo de alivio, el médico puede indicar el uso de un analgésico de venta libre, como un AINES (antiinflamatorio tipo Ibuprofeno) o paracetamol.

La terapia con medicamentos debe ser un tratamiento temporal, acordado con el médico, ya que el abuso de los medicamentos anteriores puede tener efectos secundarios desagradables.

Es importante recordar que estamos hablando de fármacos que se limitan a una acción sobre los síntomas y no sobre las causas.

Dolor Cervical y Cirugía

La cirugía se reserva para casos de dolor cervical de naturaleza neurológica, sostenido por compresión de los nervios espinales o de la médula espinal.

Desde un punto de vista práctico, el tratamiento quirúrgico adoptado en las circunstancias mencionadas consiste en una intervención de descompresión de la estructura nerviosa afectada, con el fin de “liberarla” de la compresión responsable de la perturbación.

Los procedimientos de cirugía cervical son muy delicados; no en vano, se utilizan sólo si es estrictamente necesario, como por ejemplo en el caso de una hernia discal severa (que no se ha beneficiado de tratamientos conservadores) o un tumor espinal.

Conclusión

El dolor de cuello comprende molestias en la zona de nuca, cuello y/o hombros.

A veces, esta molestia, puede estar acompañada de dolor de cabeza, mareos, vértigos o nauseas; sobretodo si las molestias de cuello se tarda tiempo en tratar.

Las causas del dolor de cuello pueden ser variadas, y casi siempre es una mezcla de algunas de ellas: sedentarismo, malas posturas, estrés psicofísico,…

Las estrategias y enfoques para aliviar el dolor cervical con el tratamiento fisioterapéutico son múltiples: estiramientos de cuello, ejercicios de fortalecimiento, aplicación de calor,…

Según múltiples estudios científicos, el mejor tratamiento para aliviar la mayoría de molestias de cuello, es el ejercicio terapéutico; ya que la mayor parte de dolores cervicales son causados por problemas musculo-esqueléticos (problemas en los músculos).

Si no conoces ningún ejercicio, en este artículo te muestro 3 ejercicios efectivos y sencillos para aliviar el dolor cervical.

Cualquier duda o pregunta, no dudes en escribir abajo en comentarios.

Un fuerte abrazo,

Sheila

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